Resulta que el otro día estaba en la sala de espera del dentista, pasando las páginas de una de las únicas revista que por allí encontré (sí, lo prefiero a aburrirme como un bellaco): ¿Qué me estás contado?, o ¿Qué coño dices?, o ¿Qué dices ,cojones? …No recuerdo el nombre.
Que si fulano se había casado con una fulana, que si a aquella se le vió medio pezón durante un acto benéfico de estos a los que van los famosos para limpiar su conciencia…
En esas estaba hasta que estalla un sonido de martillo mecánico procedente de una obra cercana. Levanto la vista de la revista y con media sonrisa bromeo con un asustado chiquillo de unos ochos años, sentado justo enfrente mía:
-Así se las gastan los dentistas.
domingo, 21 de febrero de 2010
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