El mundo empezó desde que ví sus ojos...
Sus labios impregnaron con su chasquido frenético
cada poro de mi alma.
Las fragancias estivales vinieron a converger delante de mis manos.
Y mira por donde, quedé prendado de su risa.
Su voz sonaba cálida y crepuscular,
como un canto efímero.
El chapoteo de su caricia
hizo florecer mis nervios marchitos.
Pero se marchó;
Y la desesperanza impulsó mis ansias,
la negra cólera atrajo a los fantasma,
y mi alma pidió nuevos rumbos.
miércoles, 24 de febrero de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
A mis compis del curso de la UIMP en Agosto de 2009
Madrid son sueños de una noche de verano, metro inhalando calor y universidades.
Son cursos ,inmersiones , son risas entre los pasillos, compañeros de los cuatro puntos cardinales.
Madrid son hoteles, son NHs, son gente bajando en San Bernando, gastando las pelas en un pub sueco, es compartir habitación separando las camas.
Madrid huele a hojas repletas de tinta, a Moncloa, argüelles y a inglés improvisado.
Es verbena, cielo azul, asfalto ardiente y comida de residencia.
Madrid es juventud que sale de noche, que apenas duerme y dormida desayuna. Son los donuts atragantados, cafés a 40 céntimos y máquinas de refrescos.
Madrid es Andalucía, Valencia y las dos Castillas: Galicia, Cataluña, Asturias y Navarra. Madrid es Murcia y Aragón. Madrid lo es todo.
Es el prado, reina Sofía, es el pic-nic en algún lugar del retiro, una pelirroja hiperactiva, un colegio Mayor en reformas y un camino por una escalera.
Es un corte inglés con Carlos Baute, que da por detrás y por delante...
Madrid son cinco días que se pasan volando, es conocer gente que nunca se olvida, es alegría, esperanza, y reecuentro. Y una mirada que volver a ver quisieras.
Madrid es un donde vamos, que tomamos. Un " a las 23.00 en el hall". Son prisas en el metro, olor a perfume y a colonia Nenuco, es una botellona al final de Marqués de Urquijo. Es querer volver, es el pasar rápido del reloj. Es un postre de naranja ácida y una sopa de melón que se repite.
Un ya nos veremos, un te echaré de menos. Un sensación de que nada será igual.
Madrid es un recuerdo, y en él estaréis siempre.
Son cursos ,inmersiones , son risas entre los pasillos, compañeros de los cuatro puntos cardinales.
Madrid son hoteles, son NHs, son gente bajando en San Bernando, gastando las pelas en un pub sueco, es compartir habitación separando las camas.
Madrid huele a hojas repletas de tinta, a Moncloa, argüelles y a inglés improvisado.
Es verbena, cielo azul, asfalto ardiente y comida de residencia.
Madrid es juventud que sale de noche, que apenas duerme y dormida desayuna. Son los donuts atragantados, cafés a 40 céntimos y máquinas de refrescos.
Madrid es Andalucía, Valencia y las dos Castillas: Galicia, Cataluña, Asturias y Navarra. Madrid es Murcia y Aragón. Madrid lo es todo.
Es el prado, reina Sofía, es el pic-nic en algún lugar del retiro, una pelirroja hiperactiva, un colegio Mayor en reformas y un camino por una escalera.
Es un corte inglés con Carlos Baute, que da por detrás y por delante...
Madrid son cinco días que se pasan volando, es conocer gente que nunca se olvida, es alegría, esperanza, y reecuentro. Y una mirada que volver a ver quisieras.
Madrid es un donde vamos, que tomamos. Un " a las 23.00 en el hall". Son prisas en el metro, olor a perfume y a colonia Nenuco, es una botellona al final de Marqués de Urquijo. Es querer volver, es el pasar rápido del reloj. Es un postre de naranja ácida y una sopa de melón que se repite.
Un ya nos veremos, un te echaré de menos. Un sensación de que nada será igual.
Madrid es un recuerdo, y en él estaréis siempre.
domingo, 21 de febrero de 2010
Dentistas
Resulta que el otro día estaba en la sala de espera del dentista, pasando las páginas de una de las únicas revista que por allí encontré (sí, lo prefiero a aburrirme como un bellaco): ¿Qué me estás contado?, o ¿Qué coño dices?, o ¿Qué dices ,cojones? …No recuerdo el nombre.
Que si fulano se había casado con una fulana, que si a aquella se le vió medio pezón durante un acto benéfico de estos a los que van los famosos para limpiar su conciencia…
En esas estaba hasta que estalla un sonido de martillo mecánico procedente de una obra cercana. Levanto la vista de la revista y con media sonrisa bromeo con un asustado chiquillo de unos ochos años, sentado justo enfrente mía:
-Así se las gastan los dentistas.
Que si fulano se había casado con una fulana, que si a aquella se le vió medio pezón durante un acto benéfico de estos a los que van los famosos para limpiar su conciencia…
En esas estaba hasta que estalla un sonido de martillo mecánico procedente de una obra cercana. Levanto la vista de la revista y con media sonrisa bromeo con un asustado chiquillo de unos ochos años, sentado justo enfrente mía:
-Así se las gastan los dentistas.
jueves, 18 de febrero de 2010
Balas a mí
No dejo de mirar “Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío”de Goya, o “Los fusilamientos del 3 de Mayo”, como quieran llamarlo. Lo tengo en mi habitación , sacado de un recorte de periódico ,colgado entre postales y fotos dignas de conservar; lo miro y admiro cada día como la primera vez, y cada vez que voy a Madrid y puedo, me escapo al Prado y busco, entre otros, la genial obra que un también genial artista pintó…Lo observo, y en él veo reflejados distintos momentos de la vida, distintas actitudes que tomamos en cada uno de los personajes. Veo en él a la sociedad encarnada, reflejada en cada trazo de pintura, en cada milímetro de tela. Pero mi personaje favorito del cuadro, el que siempre llevo por bandera, es al gachó de la camisa blanca…
Algunos verán al compatriota como a un hombre abatido, acobardado ante el inminente destino, solo un vencido más de los muchos de aquella nefasta e infame guerra; Otros lo verán como a una persona que ante un destino incierto y cruel, levanta los brazos con esa mirada llena de cólera que se clava como un puñal en el pecho de los gabachos que le apuntan y ,en actitud desafiante, grita: “¡¡¡Balas a mí, hijos de la gran puta!!!”
Me quedo con esa segunda visión y es que en esto
consiste esta vida que nos ha tocado vivir, aunque nos duela: un continuo ir y venir de balazos, de desconocidos apuntándonos al pecho, de compañeros caídos, de gente digna que resiste, y que levanta los brazos, desafiando a las balas y a la muerte, gritando, vete tú a saber qué improperios, antes de ser cazado, antes de ser un caído más.
Y mientras nos llegan esas balas, abrimos los brazos para recoger lo más importante: nuestras aficiones, amistades, nuestro amor, familia, nuestros libros y película…Abres los brazos para que en cada poro de tu piel entre aquella brisa que lleva consigo las grandes cosas por las que merece la pena luchar. Todo esos nos aleja del olor a sangre y pólvora, de los gritos de la gente de al lado, del retumbar de los cañonazos…Y sabemos, esperamos a las balas con la absoluta certeza de que todo, absolutamente todo, viene de la mano, lo bueno y lo malo.
También están los que se esconden, los que miran con horror el panorama, los que viven en el pueblo del fondo ajenos a la barbarie y a la cruda realidad. Los que apuntan por deber, por ensañamiento o por venganza. Esa es la vida, la de los vencedores y los vencidos. La vida de los que les importa esto un carajo y la de los que se conmueven con cada gota de sangre, con cada latido. Esa es la metáfora de Goya, ese pintor que murió viejo, sordo y olvidado, en un país llamado Francia. Y ese cuadro, entre otras cosas, es un guiño que nos dice que hemos de vivir y morir con dignidad. Con la camisa (la conciencia) siempre limpia y blanca. Con dos cojones.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Día de San Valentín
Día de San Valentín, miles de personas apoltronadas ante escaparates con adornos de mil demonios, corazones de cartón que te dicen “Hola ¿Qué hay?”, Cupiditos estampados en los cristales, como si hubiesen estado ahí toda su vida lanzando flechitas a jóvenes despistados y a señoritas que van a la caza de esa blusa rebajada. Bombones aguantando estoicos el paso del tiempo y a algún que otro rayito de este sol de Febrero, y montones de ramos de flores, algunos de dudoso gusto, que dejan a la altura del betún a algún que otro invernadero.
Y te los ves ahí, esa parejita cogida de la mano, sonrisa profident ambos made in Vital dent, gomina patrico él, larga melena al viento ella, ropa cara, ¿Que digo cara?, carísima, comprada lejos de esos lugares, donde compran los parias, que ellos llaman mercadillo.
“Que bonito cari” Dice ella, mientras le pasa una mano por la espalda a su musculado y atlético novio, cónyuge, amigo con derecho a roce o yo qué sé que coño se lleva ahora…
Y los miras de reojo, deseando que el fornido mancebo no estropee la escena ya dantesca de por sí, y dices en tus adentro ”No lo digas, no lo digas, deja que hable el silencio, controla el momento y no abras la boca, que mucha labia se ve que no tienes, compi…”.
No te da tiempo de terminar tu reflexión cuando él mueve los labios y balbucea: “Si…” (¡No sigas joder…!) “Pero no tanto como tú”. Puff, lo dijo, muy bien chaval, recurso fácil, el “no tanto como tú…”.Será que ella no está harta de escuchar esa frase, será que no se le han acercado maromos de metro noventa, otros buitres de gimnasio y no le han dicho lo mismo que tú… Que no te culpo a ti, que lo sepas… Sé que las tres horas diarias que te pasas en el gimnasio no te hayan permitido darte una vuelta por la biblioteca y echar un vistazo a algo escrito por ese Chileno llamado Pablo Neruda, o ese renacentista (no es que haya nacido en una ciudad llamada renacimiento, que lo sepas, me refiero a la época) llamado Garcilaso de la Vega. Quizás no sepas expresarle lo que sientes a esa persona porque crees que la generación del 27 eran un grupo de futbolistas. No has visto películas como dios manda porque estás harto de ver esas de marcianitos, cuando el gimnasio y tus horas libres después de tocarte el pelo te lo permite, claro. Pero bueno, que no tienes la culpa, supongo que es esta sociedad que premia antes al cuerpo idealizado de una escultura griega, que a un cerebro moldeado por siglos de literatura y pintura, años de cine, miles de años de pensamiento, y sobre todo, grandes dosis de humildad.
Volviendo a San Valentín, al escaparate, y a las estanterías , dedicadas al santo del Amor, que cada ve quedan más vacías… La cuestión es que, después de que el colega le haya dicho a su acompañante “si…pero no tanto como tú” y se haya quedado tan pancho el hijoputa, sin ni siquiera haberse dado cuenta de su patinazo…La chavala se queda allí, observando, esperando alguna palabra o un gesto (beso, abrazo o vete tú a saber…) y luego con resignación se percata de que su media naranja no da más de sí, que es un poco corto el pobre, “tantas vitaminas de esas que se toman para que le crezcan los bíceps como ruedas de camión le han debido de machacar la imaginación”. Pero bueno, chica, ¿Qué le vamos a hacer? Así lo has querido, preferiste al ligón de playa que en verano se calza su tanga del estilo “cogerloahí”, y se cuela en la playa con sus montes de Toledo brillando al sol debajo del tanga, aguardando las miradas de las mozas veraniegas que se ruborizan cuando ven a un macho de tu talla y calado, según él.
Ella creía que iba a ser feliz, creía que la belleza externa suprema traía la felicidad, no se daba cuenta de que el afán de perfección hace a algunas personas insoportables. Y se percataba porque cuando a ella le apetecía un relajado paseo por el parque acompañada por su pareja, como debe ser, él no podía “no, gordi, que esta semana solo he entrenado 15 horas, y hoy me toca espalda y tríceps, otro día vamos, ¿ok makei?”. Tú piensas que es un imbécil, que como puede cambiar a una máquina por una persona, y piensas que es reimbécil cuando esa persona es una a la que supuestamente ama. Pero el prefiere las vitaminas, el olor a sudor y a lubricante de máquina antes de acompañarla, a hacer algo tan simple como ser feliz juntos. Pero como es cortito, no lo entiende. Cree que ella estará allí toda su vida, aguantando sus mojigandas y miserias, el gilipollas.
Prefirió a ese, digo, antes que a su compañero de clase, más feillo, puede ser, pero de gran corazón, que siempre tuvo detalles con ella, que nunca le faltó cuando lo necesitaba. Que no necesitaba un puto día para demostrarle que la amaba, para él todo el año era san Valentín, “porque si solo había un día en el año en el que te acuerdas de esa persona… mal vamos”, decía él. No necesitaba grandes horas de gimnasios, las justas para estar en forma y hacer algo de deporte. Y sabía cuál era su sitio en la vida, allí donde estaba ella, estaba la felicidad, ¿Para qué quería más?...
Y ella, en el escaparate lo recuerda, su timidez, su mirada sincera y tierna, pero capaz de mover la tierra para no separarse nunca de ella. Lo ve a través del cristal, entre las flores , los bombones y el asqueroso cuerpo escultural del puto Cupido y piensa que si fuera él el que le estaba cogiendo de la mano , le habría agarrado suavemente de la cintura y con una dulce caricia en la mejilla le habría plantado un beso, que lo dice todo…
Y te los ves ahí, esa parejita cogida de la mano, sonrisa profident ambos made in Vital dent, gomina patrico él, larga melena al viento ella, ropa cara, ¿Que digo cara?, carísima, comprada lejos de esos lugares, donde compran los parias, que ellos llaman mercadillo.
“Que bonito cari” Dice ella, mientras le pasa una mano por la espalda a su musculado y atlético novio, cónyuge, amigo con derecho a roce o yo qué sé que coño se lleva ahora…
Y los miras de reojo, deseando que el fornido mancebo no estropee la escena ya dantesca de por sí, y dices en tus adentro ”No lo digas, no lo digas, deja que hable el silencio, controla el momento y no abras la boca, que mucha labia se ve que no tienes, compi…”.
No te da tiempo de terminar tu reflexión cuando él mueve los labios y balbucea: “Si…” (¡No sigas joder…!) “Pero no tanto como tú”. Puff, lo dijo, muy bien chaval, recurso fácil, el “no tanto como tú…”.Será que ella no está harta de escuchar esa frase, será que no se le han acercado maromos de metro noventa, otros buitres de gimnasio y no le han dicho lo mismo que tú… Que no te culpo a ti, que lo sepas… Sé que las tres horas diarias que te pasas en el gimnasio no te hayan permitido darte una vuelta por la biblioteca y echar un vistazo a algo escrito por ese Chileno llamado Pablo Neruda, o ese renacentista (no es que haya nacido en una ciudad llamada renacimiento, que lo sepas, me refiero a la época) llamado Garcilaso de la Vega. Quizás no sepas expresarle lo que sientes a esa persona porque crees que la generación del 27 eran un grupo de futbolistas. No has visto películas como dios manda porque estás harto de ver esas de marcianitos, cuando el gimnasio y tus horas libres después de tocarte el pelo te lo permite, claro. Pero bueno, que no tienes la culpa, supongo que es esta sociedad que premia antes al cuerpo idealizado de una escultura griega, que a un cerebro moldeado por siglos de literatura y pintura, años de cine, miles de años de pensamiento, y sobre todo, grandes dosis de humildad.
Volviendo a San Valentín, al escaparate, y a las estanterías , dedicadas al santo del Amor, que cada ve quedan más vacías… La cuestión es que, después de que el colega le haya dicho a su acompañante “si…pero no tanto como tú” y se haya quedado tan pancho el hijoputa, sin ni siquiera haberse dado cuenta de su patinazo…La chavala se queda allí, observando, esperando alguna palabra o un gesto (beso, abrazo o vete tú a saber…) y luego con resignación se percata de que su media naranja no da más de sí, que es un poco corto el pobre, “tantas vitaminas de esas que se toman para que le crezcan los bíceps como ruedas de camión le han debido de machacar la imaginación”. Pero bueno, chica, ¿Qué le vamos a hacer? Así lo has querido, preferiste al ligón de playa que en verano se calza su tanga del estilo “cogerloahí”, y se cuela en la playa con sus montes de Toledo brillando al sol debajo del tanga, aguardando las miradas de las mozas veraniegas que se ruborizan cuando ven a un macho de tu talla y calado, según él.
Ella creía que iba a ser feliz, creía que la belleza externa suprema traía la felicidad, no se daba cuenta de que el afán de perfección hace a algunas personas insoportables. Y se percataba porque cuando a ella le apetecía un relajado paseo por el parque acompañada por su pareja, como debe ser, él no podía “no, gordi, que esta semana solo he entrenado 15 horas, y hoy me toca espalda y tríceps, otro día vamos, ¿ok makei?”. Tú piensas que es un imbécil, que como puede cambiar a una máquina por una persona, y piensas que es reimbécil cuando esa persona es una a la que supuestamente ama. Pero el prefiere las vitaminas, el olor a sudor y a lubricante de máquina antes de acompañarla, a hacer algo tan simple como ser feliz juntos. Pero como es cortito, no lo entiende. Cree que ella estará allí toda su vida, aguantando sus mojigandas y miserias, el gilipollas.
Prefirió a ese, digo, antes que a su compañero de clase, más feillo, puede ser, pero de gran corazón, que siempre tuvo detalles con ella, que nunca le faltó cuando lo necesitaba. Que no necesitaba un puto día para demostrarle que la amaba, para él todo el año era san Valentín, “porque si solo había un día en el año en el que te acuerdas de esa persona… mal vamos”, decía él. No necesitaba grandes horas de gimnasios, las justas para estar en forma y hacer algo de deporte. Y sabía cuál era su sitio en la vida, allí donde estaba ella, estaba la felicidad, ¿Para qué quería más?...
Y ella, en el escaparate lo recuerda, su timidez, su mirada sincera y tierna, pero capaz de mover la tierra para no separarse nunca de ella. Lo ve a través del cristal, entre las flores , los bombones y el asqueroso cuerpo escultural del puto Cupido y piensa que si fuera él el que le estaba cogiendo de la mano , le habría agarrado suavemente de la cintura y con una dulce caricia en la mejilla le habría plantado un beso, que lo dice todo…
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